domingo, 10 de febrero de 2013

Capítulo 18

Buenas lectores míos :3 ¿Cómo estáis? Hoy ya es domingo. Domingo con D de: '¿Dónde está el tráiler de En Llamas, Lionsgate?' ¡Lo queremos yaaaa!
Ahora, como no tengo que hacer nada en toda la tarde, voy a ponerme a escribir ^^ Espero que os guste mucho el capítulo como siempre, ¡y os animo a comentar! Ya podéis hacerlo aunque no tengáis cuenta de Google ni nada por el estilo. Hazlo como Anónimo, aunque por favor, pon tu nombre o un apodo :) ¡Gracias a todos los que leéis mi historia!


Ya ha pasado una semana. Han muerto 18 personas, y nosotros seguimos aquí atrapados. Cada vez me estoy volviendo más loca, y mi tripa ha crecido unos centímetros. Thomas está enfermo. Angie le cura y por lo tanto, no podemos dar caza a nadie. Les he dicho que podría irme sola para matar a alguien, pero no me dejan; dicen que los que tienen que morir y arriesgarse al peligro son ellos, no yo.
Ahora mismo estoy preocupada. Quedamos sólo ocho personas: nosotros cuatro, Drew (todavía no ha muerto, habrá pedido alguna medicina para curarse a los Vigilantes) y tres personas más de distritos que desconozco.
Estoy fuera de la cueva, donde estuve cuando me desmayé; dentro están Thomas y Angie. Hemos pedido morflina para que Thomas no chille ni se retuerza de dolor. Tiene un agujero en el pecho que le impide respirar fácilmente; se lo hizo con una de las trampas de los Vigilantes, él iba el primero y un gancho salió disparado en su dirección. Apenas tuvo tiempo para agacharse. Se va a morir, eso lo sabemos, pero no queremos que sufra el poco tiempo que le queda. Yo tengo bastantes cortes en las manos y por los brazos y las piernas; la mayoría han cicatrizado, otras sangran a veces si hago esfuerzo, pero lo ignoro. Hace poco me hice un corte en la cara que va desde la mejilla hasta la barbilla. Esa ha cicatrizado también. La ropa está algo desgarrada y sucia, llena de barro y sangre. Ojalá me pudiera darme una ducha...
Tardo un rato en darme cuenta, pero en el cielo vuela un paracaídas plateado. Lo recojo dando un salto antes de que se enganche con un árbol.
- Eh, Angie - digo, entrando en la cueva. - La tengo.
Le doy la morflina a Angie, y me acurruco al lado de Thomas, con una mano en el vientre. Me gusta sentir su pequeño corazón. Cierro los ojos y miles de preguntas ocupan rápido mi mente. "¿Qué color de ojos tendrá ¿Y de pelo? ¿Será como Caleb? ¿O se parecerá a mí?". O lo más importante: "¿Será un niño? ¿O será una niña?". Sonrío al imaginarme a mí con un pequeño Caleb, o a Caleb con una pequeña yo. Sinceramente, no me importa cómo sea; yo lo amaré igual.
Recuerdo la cara que puso Caleb cuando nos enteramos de la noticia. Era de terror, pero también de ternura. Es lo que quería, lo que queríamos. Y yo todavía conservo esa idea.
- Tranquilo, Thomas - dice Angie, inyectándole la morflina por el brazo. - Te hará efecto en unas horas.
Él vuelve a cerrar los ojos. Parece tan vulnerable ahora... Ya no parece el chico que ahogaba a sus presas con el látigo. Se queda dormido en un rato, y veo su pecho que sube y baja irregular.
En realidad, todo esto es bueno. No para los demás, si no para mí. Es bueno que mueran 6 personas más; tengo, tenemos que volver a casa.


¿Qué estará haciendo Caleb ahora? ¿Y papá, mamá y Lain? Está anocheciendo, así que es probable que estén preparando la cena. Papá estará pendiente del cielo, le encantan las puestas de sol.  Yo estoy cazando, nos hemos acabado los suministros que habían en las mochilas y no tenemos nada más para comer salvo lo que yo cace.
He matado dos pájaros fácilmente. No son pájaros normales, son más grandes, pero Angie dice que no tienen nada malo, que se pueden comer. Los despellejo rápido y enciendo una fogata, aprovechando el color grisáceo que está adoptando el cielo. Aso los dos, aunque sólo nos comamos uno ahora; el otro lo guardaré para mañana. Vuelvo a la cueva, con los dos pájaros y me siento al lado de Angie.
Ha empezado a hacer algo de viento, se oye el aire silvar entre los pequeños agujeros de las paredes de la cueva.
- Toma - le ofrezco un muslo a Angie, que devora rápido, y otra a Thomas. No parece tener hambre, porque va pegando mordisquitos y hace cara de dolor al tragar. Yo me como el cuello, mientras veo el sol descender muy lentamente.


Cuando acabamos, todos nos recostamos sobre las mantas que cogimos de la Cornucopia.
- Eh, Angie - digo, entre susurros para no despertar a Thomas. - Hago yo la primera guardia.
- No, debes descansar un poco antes. Has estado cazando casi todo el día - me contesta, señalando el plástico transparente donde he guardado el otro pájaro.
- Bah, apenas ha sido nada. Venga, que no estoy cansada.
- Está bien, pero despiértame antes de que amanezca. Y hazme caso esta vez - Se acerca a Thomas para inyectarle un poco más de morflina. Después de tapa con otra manta y se queda dormida en menos de cinco minutos.
Me quedo sentada durante un rato, pero al final salgo afuera de la cueva envuelta en la manta, agobiada. ¿Me estará viendo Caleb por la televisión? Miro de nuevo al cielo, y veo la luna aparecer lejos. Debe de estar pensando en acostarse ya, está anocheciendo. "Anocheciendo..." Recuerdo una canción que me cantaba mamá de pequeña, para dormir. No es la típica canción feliz que todos los niños quieren escuchar, pero a mí esta me gustaba y era mi favorita. La letra dice así:

¿Vas, vas a volver
al árbol en el que colgaron
a un hombre que mató a tres?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

¿Vas, vas a volver
al árbol donde el hombre muerto
pidió a su amor huir con él?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

¿Vas, vas a volver
al árbol donde te pedí huir
y en libertad juntos correr?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

¿Vas, vas a volver
al árbol con un collar de cuerda
para conmigo prender?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

No me he dado cuenta, pero he acabado trasladando la canción de mi mente a mi voz. La canto una, dos, hasta tres veces, antes de que las lágrimas inunden mis ojos. Me recuerda demasiado a mi preciosa madre, a esos ojos que me miraban tristes cada vez que jugaba a los médicos con Lain. Pero claro, me miraba así porque en esos momentos era igual que su difunta hermana Prim; menos por el cabello. Años después me enseñó la Canción del Valle, y aprendí a tocarla también con el piano. ¡Oh, lo que daría ahora mismo por tocar alguna pieza con el piano!

Mamá y yo nos parecemos en tan pocas cosas... Sólo nos parecemos en el pelo, que lo tenemos oscuro y lacio. Pero nosotras somos capaces de saber qué piensa la otra sólo con mirarnos.
A veces me pregunto si de verdad somos tan distintas, porque hay una conexión especial que nos hace inseparables, aunque sea igual que mi padre sentimentalmente.
Si gano los Juegos me darán una casa en la Aldea de los Vencedores. Seré la vecina de mis padres. Lo de vivir sola me aterra un poco, estoy acostumbrada a la presencia de mis padres en la casa cada vez que yo llegaba de la escuela. Muy pocas veces estaban los dos, siempre había uno en la panadería y otro en la casa; ese uno era papá, especialmente. Se me hace la boca agua al recordar las galletas tan deliciosas que hacía papá, las de mantequilla y canela y las de pepitas de chocolate.
Papá... mamá... Lain... ¡Os hecho tanto de menos! Pero tengo que recordarme que ya queda poco, sólo una semana. Una semana para escuchar la risa contagiosa de mi padre; una semana para ver la cara adorable del pequeño Lain; una semana para sentir los delgados brazos de mi madre rodear mi cuerpo. Una semana para ver esos ojos color ámbar que tanto añoro y sentir sus labios contra los míos, dulces. Sólo una semana para estar entre los que más amo.

14 comentarios:

  1. ¡ME-EN-CANTA!
    Y que bonita la última parte. Dandelion, una cosilla de nada, esto... ¿que tal Caleb por casa? ¡¡estoy deseando saberlo!!

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    1. ¡Gracias!
      Bueno... ¿Caleb por casa? Pensando mucho en ella y pasando tiempo con los Mellark. Al fin y al cabo, pronto formará parte de esa familia ;)
      P.D: Ya hablaremos por tuenti, y me cuentas qué es de tu vida eh.

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  2. Amo esta historia. Es genial. Sigue escribiendo por favor.
    Espero ansiosa el siguiente capítulo.
    Clarie

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    1. Oh, muchísimas gracias cielo ^^
      Lo tendréis el fin de semana (Son los findes cuando siempre publico).
      ¡Besos!

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  3. Que bonito!! pero no se me da a mi la sensación de que va a ser algo más de una semana y más complicado de lo que ella piensa, bueno ya lo sabremos en los siguientes ;)

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    1. Sí, será algo más difícil y duro... ¡Os vais a quedar con más ganas de lo normal y a lo mejor, os quedáis un poco traumatizadas! ;)
      ¡Besos!

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  4. Estuvo genial, como siempre, aunque estamos ansiosas por saber más.
    Esperamos el siguiente ;)

    Verano Número 16

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    1. Muchas gracias, cielos ^^
      Sí, ¡el fin de semana!
      Besos.

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  5. Me encantó, Dandelion. Espero el capítulo 19 ansiosa.
    Al igual que Sandra, yo también quiero saber qué pasa con Caleb, de nuevo.
    Un blog estupendo, me encanta.
    Besos,
    Laura C.

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    1. Muchas gracias Laura C. ^^
      Bueno... ya veremos qué hago, si se presenta la ocasión de hacer lo otra vez desde su punto de vista, entonces lo tendréis ;D
      Besos a ti tambien.

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  6. Holaa Dandelioon, joo, lo que echaba de menos leer tu historia *-*
    Pero ya me he puesto al día y estoy... sin palabras, solo una semana¿?
    Espero que sigas escribiendo una vez salgan de la arena porque no sé que sería de mi sin tu historia :)
    Ánimo y sube el proximo rápido ;)
    Besos!

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    1. ¡Buenas, Clove! Yo ya te echaba de menos a ti :)
      Sí, una semana, se supone.
      Sí, sí, no tengo pensado acabarla; al menos durante este año ;D
      Graciaaaas ^^
      Besos para ti también <3

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  7. Me encanto
    Amo los juegos del hambre con mi vida .|||.

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    1. ¡Muchas gracias!

      Yo también, me encantan jajaja.

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Hola, lectores :) Os agradezco que comentéis en cada capítulo, porque vuestras palabras son las que me dan ánimos a seguir cada día escribiendo. Gracias a todos los que comentáis, ¡sois geniales! Besos de vuestra autora,
Noelia Mellark. ‹з